Los últimos días, vistos por el aita

Jueves, 3 de noviembre de 2016. Aunque llevabas unos días con contracciones muy seguidas, nada parecía presagiar que esa tarde nos iban a dar nuestra mayor alegría. Pero antes de llegar a ese momento, te tocó pasar una semana dura.

Acudimos de urgencias el lunes de esa misma semana y el ginecólogo que nos visitó, no supo ver (ni buscó) una posible fisura en la bolsa del feto, tal y como nos dijo nuestro doctor unos días más tarde, mandándonos para casa.

Noches con contracciones bastante dolorosas, pocas horas de sueño, nervios y contando los días que faltaban para acudir a control con nuestro médico.

Llegó el jueves, salimos de casa con la idea de volver a la noche. Le dijimos a Damita que ahora veníamos, dejamos la luz encendida para que no se quedara a oscuras y cerramos la puerta. De camino a la clínica, no pensamos ni por un segundo que ése sería nuestro último momento solos.

Antes de la visita con el doctor, tocaban correas, había que ver cómo evolucionaban las contracciones y la verdad que ese gráfico parecía el diseño de una montaña rusa. Pasamos a la consulta, el ginecólogo comenzó a observar el papel, nos preguntó qué tal iba todo y se le puso esa cara de: “quizás hoy no os vais para casa”.

Aún faltaba la ecografia para confirmar, pero en ese justo momento te mire y vi cómo te saltaban las lagrimitas, te pusiste nerviosa y dijiste: ¿cómo que hoy nos quedamos? ¿Pero eso es posible? ¡Pero si no hemos traído la maleta! ¿Y la Damita?

Confirmada la sospecha del ginecólogo, llegó el momento, por fin veríamos la cara de nuestro pequeño. Aunque aún nos faltaban unas horas de espera y no todo iba a salir como tenías pensado.

Sufriste y lloraste ante una situación que no querías que se diera en el parto, una cesárea, pero no quedaba más remedio, nuestro renacuajo venía de cara y no había manera de que se diera la vuelta.

Te preparaon para la operación, al rato me dejaron pasar a mí también, se acercaba ese instante, en breves minutos le veríamos, lo cogeríamos en brazos y lo escucharíamos llorar por primera vez. Fue un momento único, completamente  mágico y cargado de emociones.

Fuiste una campeona, lo pasastes mal, sufriste, pero mereció la pena #BebecitoDarthVader estaba con nosotros.

 

 

 

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