Conciliación familiar

Hoy por fin puedo decir que hemos logrado la meta que nos propusimos cuando tuvimos a #BebecitoDarthVader, conciliar familia y trabajo.

¿Y cómo que concilia el Aita y no la Amatxo? Pues veréis, en este caso la amatxo es la freelance de la familia y el aita, el asalariado, por lo que a la hora de valorar pros y contras, decidimos que la hiciera yo. @SOSPrimerizos estaria en casa por las tardes y podría seguir trabajando (lo que el peque nos dejara) y yo podría estar con él.

Una vez tomada la decisión, quedaba la larga espera, bebecito estaba aún de camino y hasta que mami no acabara la baja por maternidad, yo no la podía solicitar y tocaba esperar. Mientras tanto, le iba comentando nuestros planes a una compañera de trabajo (fue mami hace unos años) a la que no le pusieron nada fácil la conciliación (tuvo que acabar denunciando a la empresa) por lo que no hacía prever nada bueno, y más al solicitarla un hombre. Nos pusimos en contacto con el bufete que le llevó el caso a ella y nos explicaron los pasos a seguir en cada instante, así que una vez llegado el momento, entregaríamos la carta en mano al departamento correspondiente.

Y, sin darnos cuenta, entre horarios de trabajo intensos, reuniones, muchas de ellas en jornadas maratonianas y mediodías escasos para disfrutar de nuestro peque, llegó el día de notificar a la empresa la intención de reducir la jornada para poder conciliar familia y vida laboral.

Cogí la carta y antes de ir a RRHH decidí pasar primero por mi jefe, creí necesario contárselo a él primero, por deferencia hacia él y por los años que llevamos trabajando juntos. Subí las escaleras que llevan a su despacho, me asomé a la puerte y le dije: “¿Tienes dos minutos para que hablemos?”. Como si algo tan importante para nosotros se pudiera contar en tan solo dos minutos, pero sí, al final resultó que en unos instantes le había contado todo lo que me costó tantas horas pensar. Al acabar, su cara hablaba por si sola “¿que me acaba de contar? ¿Que quiere hacer qué?” Se quedó un rato pensativo y le dije: “Te lo quería explicar antes a ti, ahora ire a entregar la carta para que me la firmen y la sellen”.

El gran momento

Y allí que fui, les hice entrega de mi mayor tesoro y expectante por saber qué me dirían, me soltaron un simple: Lo miramos  y ya te diremos algo, no sabemos cómo funciona esto. Menuda cara se me quedó, “¿cómo que no sabes de qué va? Sali del despacho con cara de incredulidad.

Al salir, lo primero que hice fue llamar a mi pareja, necesitaba contarle lo ocurrido y consolar un poco la frustración que se me había quedado, esperaba más o al menos otra respuesta que no sonara a una excusa banal. Durante el trayecto a casa, estuvimos hablando e intentando imaginar las muchas respuestas que nos podrían dar, cuándo dirían algo, qué nos dirían, etc…

¿Y ahora qué?

Los días iban pasando y nadie se pronunciaba, los nervios comenzaban a aflorar y surgían millones de preguntas, “¿a qué esperan? ¿Qué estarán tramando?” Nosotros veíamos un respuesta “fácil” y pensábamos, si es un derecho ¿a qué viene tanto misterio para contestar? Pues con el paso de las semanas, descubrimos por qué tantas incógnitas, llegó el momento de las amenazas.

¿Estás seguro que quieres seguir adelante? Esta situación es una anomalía y la empresa no la va a permitir ¿no quieres pensartelo mejor? Evidentemente mi respuesta fue siempre un no rotundo acompañado de un: Esto no lo hago por un derecho, que lo es, lo hago por una necesidad y esa es la que tiene mi familia actualmente, ellos son lo primero para mi.

Y después  de muchas charlas, reuniones hasta tarde y más y más amenazas, llegó la calma absoluta, tanto que hasta era sospechoso. Parecía como si no hubiera pasado nada en las dos últimas semanas, que todas esas palabras que jamás pense que escucharía de mi jefe, no hubieran ocurrido.

Me fui la ultima semana del mes de vacaciones, necesitaba desconectar, había sido un mes muy duro y a la vuelta, ya se vería qué sucedía. Tenían  hasta final de mes para contestar, si no lo hacían, se daba por entendido que cuando volviera si no decían nada antes, daban por válido el contenido de la carta y así fue para nuestra sorpresa.

A la vuelta de esa semana de desconexión, comencé mi conciliación familiar. Ahora toca habituarse a las nuevas rutinas y disfrutar del tiempo en familia.

Y vosotros, ¿habéis tenido problemas para conciliar? ¿Os lo han puesto fácil?

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10 comentarios en “Conciliación familiar

  1. Me parece alucinante varias cosas , la primera que un responsable de RRHH no sepa como funciona , yo trabajo en RRHH y se sabe claramente como funciona, dos que tengas que estar bajo “amenazas”.
    En mis años de experiencia en RRHH se lo que de puede y lo que no se puede hacer. A veces tengo que discutir situaciones con los jefes porque quieren plantear alternativas a estas mujeres /hombre que son de risa: como el bájate de categoría, trabajame los Domingos..etc… Estas personas han tenido alguna vez una criatura?

    Lo importante es que lo has conseguido, ahora lo que tienes que ver es que no te puteen. Y te lo digo por experiencia.
    Ahora estoy bien pero a la vuelta de mi maternidad y RGL he estado muy pero que muy puteada .

    Espero que nos vayas contanto como va. Y Enhorabuena familia!!!!!!

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    • Pues la verdad, es que cuando lo dijo, sono mas a pitorreo, supongo que no querría decir nada hasta hablar con los jefe. Y por el tema de putearme, si, lo están haciendo desde el día que comencé la reducción, pero no pienso rendirme.
      Muchas gracias por tus palabras y comentario y siento que tú también tuvieras que pasar por lo mismo, hay muchas cosas por las que luchar todavía.

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  2. Efectivamente!!! Tu a luchar por lo tuyo, lo primero es tu familia. Yo no me rendí y mira, ahora estoy mejor que nunca, se acabaron los puteos! Todo es cuestión de reeducarles.. al final tienes que hacer la misma faena en menos tiempo por lo que eres mas productivo 😉 . Un abrazo!!

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  3. Mi mujer trabajaba en un ayuntamiento cuando se quedó embarazada y era por una bolsa de trabajo con el concepto de hasta fin de obra. El dia que fué a entregar los papeles de la baja de maternidad (a los 8 meses y medio), le dicen: ¿vienes a firmar em finiquito?. Se quedó de piedra porque no sabia nada. Al final no sabremos porque acabò. Desde entonces ella está parada y yo apenas encuentro nada. Asi estamos. Un saludo

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  4. Me alegra que pese a los obstáculos estés disfrutando de este derecho. Pero flipo mucho con lo de “anomalía”. Anomalía debería ser tener hijos y no poder verlos porque al salir de casa están durmiendo y al llegar del trabajo también. Espero que no te hagan la vida imposible, y que todo vaya rodado.

    ¡Un abrazo!

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  5. Pingback: 6 Meses #BebecitoDarthVader | StormTrooper's Family

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